
Personalmente como ciudadano y socialista, soy de la opinión que en la sociedad de hoy, opinar dentro y fuera de los órganos de decisión del partido, sin el peso de la responsabilidad institucional que siempre ahoga, resulta más sencillo pero no está exento de compromiso político.
Como es conocido, soy junto a otros socialistas riojanos de los que he reclamado más tiempo para debatir y perfilar el futuro del PSOE en La Rioja tras el descalabro producido en las últimas elecciones del 20N. Pero tengo que reconocer que aparentemente no ha prosperado esta idea. No obstante, creo que el “tiempo” no puede ser el factor que condicione y determine la reflexión conduciéndonos apresuradamente a un congreso a celebrarse a finales de febrero de 2012, que pretende o da la sensación de cerrar cuanto antes el debate, buscar un líder de forma endogámica y seguir hacia delante como si no hubiera pasado nada.
Digámoslo con claridad. Algunos, piensan y trabajan sólo en la/su retroalimentación para que esto finalice cuanto antes. Por el contrario, otros participamos de la opinión de que el proceso no es la solución, pero en el proceso SÍ está la solución que el PSOE necesita. El partido aún con todo tiene TIEMPO pero no tiene la CREDIBILIDAD que no hace tantos años tuvo. Por tanto y, aún siendo escaso el tiempo arbitrado, lo que procede es pasar la página ordenadamente y a ser posible lo más consensuadamente posible entre las diferentes sensibilidades que cohabitan en la organización. Motivo. Lo que hasta hoy se ha visualizado como PSOE de La Rioja no tiene la credibilidad suficiente ante la ciudadanía y nuestro tradicional electorado socialista. No se trata, pues, únicamente de qué digamos ni quién lo diga (que ya en sí son dos núcleos esenciales), sino cómo lo digamos para que volvamos a ser creíbles. No es un “cómo” de imagen sino de fondo: coherencia, sinceridad y seguridad en las propuestas.
La credibilidad/coherencia es el binomio más subjetivo que impera en el acerbo popular que hace valorar a un partido y a sus dirigentes por encima de su valía siendo el elemento más difícil de recomponer.
Así los cosas, el socialismo europeo tiene que resituar su papel, puesto que ahí está en gran medida la solución para la desdibujada socialdemocracia; el PSOE a nivel nacional necesita definir y concretar: programa, definición ideológica, nuevos y viejos equipos y en La Rioja el PSOE tiene que restaurar la organización, ver los agujeros negros electorales y orgánicofuncionales permitiendo salir nuevas iniciativas, así como escuchar a la silente militancia.
Consiguientemente, es la hora de que los que ocupan plaza institucional en Madrid, no tutelen y pujen en el proceso congresual abierto y se dediquen a trabajar por los que viven en La Rioja, gracias al escaño otorgado por los votantes el pasado 20N.
Es la hora que desde la invisible militancia riojana aflore un nuevo compañero, que por su recorrido político, profesional social, y laboral, podamos ver en él, que no todo ha sido en los últimos años un SÍ a todo.
Es la hora de que el candidato proponga públicamente cara al 38 y 13 congreso federal y regional, cambiar ciertos hábitos y estructuras huyendo de la endogamia y partitocracia que nos ha invadido.
Por mi, si el fondo de lo aquí enunciado se cumpliera, estoy seguro que los militantes, los simpatizantes y el conjunto del disperso electorado socialista podrán ver en el PSOE de La Rioja, a una organización que dista y mucho del conjunto de fuerzas que conforman la democracia en nuestra tierra.