Conviene recordar una de las operaciones más polémicas protagonizadas por dirigentes del Partido Popular. Durante la etapa de Ana Botella, esposa de José María Aznar y entonces alcaldesa de Madrid, miles de viviendas públicas fueron vendidas a un fondo de inversión estadounidense, anteponiendo el negocio privado al derecho a la vivienda.
En 2013, el Ayuntamiento de Madrid, gobernado por el Partido Popular bajo la alcaldía de Ana Botella, esposa del expresidente José María Aznar, impulsó la venta de 1.860 viviendas de protección pública a un fondo buitre de Estados Unidos.
Aquella operación supuso el traspaso de un patrimonio construido con recursos públicos a una entidad cuyo objetivo principal era obtener rentabilidad económica. Los inquilinos vieron cómo sus viviendas dejaban de estar gestionadas por la administración para quedar en manos de una empresa privada interesada en maximizar beneficios.
Aunque distintas instancias judiciales cuestionaron la gestión de la operación, finalmente el Tribunal Supremo no apreció responsabilidad penal. ¡¡QUE ME LO EXPLIQUEN!! Sin embargo, la ausencia de condena no elimina el debate político y ético sobre una decisión que muchos consideran contraria al interés general.
La vivienda pública existe para garantizar un derecho, no para alimentar operaciones especulativas. Por eso resulta difícil olvidar que, mientras hoy algunos dirigentes conservadores se presentan como defensores del acceso a la vivienda, fue precisamente un gobierno municipal del Partido Popular, encabezado por la familia política de Aznar, quien facilitó una de las mayores privatizaciones de vivienda pública de la historia reciente de Madrid.




