En un contexto marcado por el autoritarismo de las derechas y las dificultades de articulación en la izquierda, debemos decir con claridad —y con los números sobre la mesa— que la fragmentación del espacio progresista perjudica al conjunto.
A modo de introducción, podemos afirmar ante
quienes añoran el pasado político, en España está dividida, guste o no, en dos
espacios: el bloque de la izquierda y el frente de las derechas, con
variopintas ofertas políticas dentro de cada uno. Como sabemos, si analizamos
el histórico electoral, el resultado es muy complicado de gestionar y, por
tanto, está lleno de incertidumbres, algunas incluso de índole existencial.
A fecha de hoy
Como producto del momento actual, estamos
asistiendo a reuniones de partidos y de líderes de la izquierda que, además de
hablar sobre el mundo tan agitado en el que nos toca vivir, analizan las
diferentes posibilidades en el marco de la política electoral para seguir
gobernando con más impulso y solidez desde la izquierda, frenando a las
extremas derechas españolas.
Elecciones generales
Sin embargo, todo apunta a que hay demasiados
egos más allá del PSOE y poco análisis matemático. Hablamos de matemáticas y de
egos porque, con la Ley D’Hondt, es fundamental tenerla muy presente ante la
fragmentación, atomización o división —y aquí me refiero a la izquierda
estatal—, ya que, como es conocido, esto se traduce en pérdida de votos y de
poder por el sistema electoral que tenemos. Al final, ello supone menos
representantes en el Parlamento nacional.
Así, me surgen varias preguntas: ¿qué piensan
hacer los diferentes dirigentes políticos para corregir el dilema aritmético, sobre
todo en las circunscripciones donde hay que elegir hasta cinco diputados? Por
lo visto, nada.
Conclusión
Mientras los actuales dirigentes de IU, Podemos y
Sumar no acepten esta realidad, todo seguirá yendo a peor, facilitando el
crecimiento del PP y de Vox.
No mientan a sus electores: la dispersión del
voto penaliza y castiga con dureza la falta de concentración. De esta manera,
miles de votos terminan en la papelera.
Espero que, en La Rioja, además del PSOE, solo se
presente una candidatura más, y punto. Lo demás son castillos en el aire,
discusiones bizantinas y marear la perdiz.





