11/5/26

LA APATÍA: UN RIESGO PARA LA DEMOCRACIA

 

En las filas socialistas no caben los apáticos, los abúlicos, los indiferentes. El socialismo es militancia, y militancia es disciplina, de actividad y de vigor.

La apatía social y política sigue siendo uno de los grandes problemas de cualquier sociedad democrática. Cuando las personas dejan de implicarse en los asuntos colectivos, cuando piensan que nada puede cambiar o que su voz no sirve para nada, se abre el camino para que otros decidan por la mayoría.

La indiferencia no es neutral. Una ciudadanía desmovilizada facilita que crezcan los discursos del odio, la desigualdad y los abusos de poder. La democracia necesita participación, compromiso y una sociedad activa que defienda los derechos conquistados.

La resignación solo fortalece a quienes quieren debilitar lo público, dividir a la sociedad o reducir derechos. La historia demuestra que los avances sociales nunca fueron regalos: siempre fueron resultado de la organización y del esfuerzo colectivo.

Por eso, participar en asociaciones, sindicatos, movimientos sociales o partidos políticos sigue siendo fundamental. Implicarse no significa pensar igual en todo, sino asumir que una democracia fuerte necesita ciudadanos críticos, informados y comprometidos.  

Decía Pablo Iglesias Posse. “Todo afiliado al PSOE debe imponerse a si mismo más deberes que derechos y ser soldado de la causa, siempre dispuesto a acudir a cualquier llamamiento del partido”.

Hoy, igual que hace más de un siglo, el reto continúa siendo combatir la apatía y recuperar la confianza en la acción colectiva. Frente al individualismo y la indiferencia, la mejor respuesta sigue siendo la participación, la solidaridad y el compromiso con una sociedad más justa. Veremos que pasa el domingo en las elecciones andaluzas. Quedarse en casa es peligroso.

Adaptación contemporánea inspirada en un artículo histórico de El Socialista (principios del siglo XX).