Guardar silencio, exigir un Congreso Extraordinario del PSOE o comportarse como un verso suelto no contribuye a fortalecer el proyecto colectivo; al contrario, genera incertidumbre y deja sin referencia política a quienes depositan su confianza en nuestras ideas y valores.
Se han cumplido ya 8 años de la Moción de Censura
que convirtió a Pedro Sánchez en presidente del gobierno de España, y afirmo
que el tablero político
nacional cambió sensiblemente. Aquel movimiento no
sólo desalojó al PP de Mariano Rajoy tras la sentencia del caso Gürtel.
Hoy, mientras algunos sectores centran sus
esfuerzos en alimentar la confrontación permanente, otros reivindican la
fortaleza de las instituciones democráticas, la presunción de inocencia y la
defensa de los avances sociales conseguidos durante estos años y otros en este
escenario que pretende recrear un caos callan. No se puede ser neutral o hacer como el avestruz.
La idea expresada por diversos dirigentes
socialistas de que Pedro Sánchez se ha convertido en una referencia política y
moral para amplios sectores progresistas de España y más allá de Europa. No
únicamente por la defensa de los derechos sociales, laborales y civiles
impulsados durante sus gobiernos, sino también por la firme posición
internacional mantenida en favor de la paz, la justicia social y el respeto al
derecho internacional. Recordemos el posicionamiento en favor de Palestina y
del genocidio practicado en Gaza.
Personalmente me coloco frente a quienes
pretenden erosionar las instituciones para alcanzar objetivos partidistas, me reafirmo
en pos de la convivencia, el diálogo y la búsqueda del interés general. La
política útil es la que mejora la vida de la ciudadanía, crea empleo, fortalece
los servicios públicos y amplía derechos; no la que convierte la crispación en
una estrategia permanente.
Por último, pienso que la mejor respuesta ante el
ruido político y la agresión programada que no polarización, es seguir
trabajando en favor de cuantos ciudadanos viven en España defendiendo la
democracia social recogida en la Constitución española.
