No es sólo suficiente el interactuar por Internet y seguir milimétricamente los discursos de nuestros líderes en el Gobierno de España, creo que además y como complemento no hay nada como el ser convocado en reunión asamblearia o a través de un ámplio café como para coger fuerzas en estas horas tan cruciales. ¿Es cuestión de agenda? ¿O es que no se ha caído en la cuenta?
En esos momentos, y, a consecuencia del accidente
ferroviario las Direcciones del Partido Socialista tienen una obligación que no
pueden eludir: estar al lado de las víctimas, actuar con responsabilidad,
ofrecer explicaciones y garantizar transparencia. Y tiene, además, otra
responsabilidad fundamental: no dejar sola a su militancia.
Los afiliados son quienes representan al Partido
en sus barrios, en sus centros de trabajo, en sus municipios y en sus
relaciones cotidianas. Son quienes dan la cara, quienes hablan con los vecinos
y quienes, muchas veces, tienen que responder a preguntas sobre decisiones que
no han tomado y sobre acontecimientos que ni conocen en profundidad.
En definitiva, cuando llegan las adversidades, no
basta con defender al Partido. En esta recta final preelectoral que finalizará
el 29N, hay que cuidar a quienes lo hacen posible: sus militantes.
