El comportamiento de Donald Trump, cada vez más cercano al de un “animal acorralado”, no es solo un fenómeno interno de la política estadounidense. Su lógica basada en la confrontación permanente, la construcción de enemigos y la radicalización del discurso proyecta una sombra alargada sobre otras derechas del mundo occidental. Y en ese reflejo incómodo empieza a dibujarse una contradicción cada vez más evidente para el Partido Popular y más tras los acuerdos de momento regionales en Extremadura y Aragón de Vox.
Feijóo llegó a la dirección del PP con la promesa de recentrar el partido, de reconstruir una imagen de moderación que le permitiera ampliar su base electoral y presentarse como alternativa de gobierno sólida y previsible. Sin embargo, la aritmética parlamentaria y la dinámica política le han empujado a depender de Vox. Y ahí es donde surge la tensión: gobernar con quien practica políticas de odio tiene un coste, no solo programático, sino también simbólico.
La estrategia de Vox, bebe de la fuente que el trumpismo: simplificación extrema, apelación emocional, confrontación constante y deshumanización del adversario. Es una política que no busca tanto convencer como movilizar, no tanto integrar como polarizar. Y cuando ese enfoque se convierte en imprescindible para sostener mayorías, el espacio de moderación se estrecha hasta casi desaparecer.
El problema para Feijóo es que esa lógica no se puede controlar fácilmente. Igual que Trump, cuando se siente acorralado, eleva el tono y fuerza a su entorno a seguirle, Vox marca el ritmo de la conversación pública en la derecha española.
La contradicción es profunda: para gobernar, el PP necesita a Vox; pero para consolidarse como alternativa mayoritaria, necesita distanciarse de él. Es una ecuación casi imposible. Porque cuanto más se aproxima, más se diluye su perfil; y cuanto más intenta separarse, más arriesga su capacidad de sumar.
El final de un PP conservador. Democristiano… ha sido la firma de la : prioridad
NAZIonal.

No hay comentarios:
Publicar un comentario