16/4/26

ENTRE LA INSTITUCIONALIDAD Y LA CALLE

Esta semana estaremos muy atentos a lo que se diga y se decida en el encuentro internacional que se celebra en Barcelona bajo el paraguas de Movilización Progresista Global, que reúne a más de 3.000 participantes de un centenar de organizaciones progresistas de los cinco continentes.

Pero quiero hablar de algo más cercano. Me refiero a la multiforme izquierda en La Rioja que, a falta de delimitar con precisión quiénes la conforman, presenta una estructura frágil, aunque con capacidad de reacción en momentos clave. En este contexto, el PSOE, como actor fundamental —guste o no, forma parte de ese bloque—, se enfrenta a
: limitarse a la acción institucional o impulsar, además, una presencia activa en la sociedad que refuerce su identidad transformadora.

La cuestión de fondo es si el socialismo riojano debe circunscribir su acción al ámbito institucional —donde se enfrenta principalmente al PP en los distintos procesos electorales para ampliar su representación— o si, por el contrario, debe desarrollar con mayor intensidad la unidad y la organización social.

Este doble enfoque permitiría enviar un mensaje claro tanto a los sectores progresistas que nos apoyan como a la denominada “izquierda divina”, reafirmando que el PSOE no es solo una máquina electoral.

Conviene recordar que, desde Pablo Iglesias Posse hasta Antonio Gramsci, la lucha por alcanzar una hegemonía ideológica y política en la sociedad ha sido una constante. Una hegemonía que no es un fin en sí mismo, sino un medio para avanzar —aunque sea de forma parcial— en la mejora de las condiciones sociales, laborales y políticas de la mayoría.

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