Esta semana son muchos los temas que han sido portada en los medios de comunicación y si no, veamos sin ir más lejos los diarios de hoy domingo. Que si el Barcelona se ha convertido en el primer hexacampeón de la historia tras ganar el Mundial de clubes. Que si la ONU y la Cumbre de Copenhague. Que si es o no acertada la política del “no a todo” del PP. Que si el Sahara Occidental y eso de que las partes lleguen a un acuerdo. Que si los dirigentes socialistas están preocupados por el liderazgo de ZP…etc. Pero, en esta ocasión prefiero ser consecuente con mi estilo y no caer en el error de la crítica por sistema y haceros sabedores de que soy de los que sigo montando el Nacimiento. Sí, sí, lo montamos. ¡Vaya que si lo montamos! Os cuento.
Desde el punto de la mañana hemos estado con todo tipo de cachivaches navideños. Bolas, guirnaldas de todo tamaño y formato, cintas de mil colores… Que si en esta ramita del árbol que si en aquella otra. Bueno, por fin, queda iluminado el árbol de Navidad y… ¡aplausos! Mientras, los cuatro chihuahuas alucinaban, perdón ladraban, enfrentándose contra las figuritas, casitas y demás artilugios de corcho y cartón piedra que finalmente han conformado un conjunto belenístico, montado en una mesa camilla. Sensaciones. Todas buenas que, ojalá me duren de aquí a final de año y que os hago desde ya copartícipes.
Lo de si el Niño Jesús en su ADN portaba principios revolucionarios o si su padre fue un “santo varón”, lo dejamos para otro momento. ¿Vale?
Desde el punto de la mañana hemos estado con todo tipo de cachivaches navideños. Bolas, guirnaldas de todo tamaño y formato, cintas de mil colores… Que si en esta ramita del árbol que si en aquella otra. Bueno, por fin, queda iluminado el árbol de Navidad y… ¡aplausos! Mientras, los cuatro chihuahuas alucinaban, perdón ladraban, enfrentándose contra las figuritas, casitas y demás artilugios de corcho y cartón piedra que finalmente han conformado un conjunto belenístico, montado en una mesa camilla. Sensaciones. Todas buenas que, ojalá me duren de aquí a final de año y que os hago desde ya copartícipes.
Lo de si el Niño Jesús en su ADN portaba principios revolucionarios o si su padre fue un “santo varón”, lo dejamos para otro momento. ¿Vale?



