
Así, una actividad política a desarrollar desde la izquierda, no puede obviar la variopinta y plural sociedad que se está dando en la capital y en algunas otras localidades de La Rioja. Ello pasa por no olvidarse de los problemas de los naturales. Pero si queremos tener enganche con personas europeas o de otros continentes, todos, es decir ellos y nosotros, tendremos desde la libertad que generar espacios de comunicación. Interactividad que con el tiempo, comprensión y líderes apropiados origine ambientes positivos suficientes y así, personas con derecho a voto o no, puedan ver en el socialismo la salida existencial a sus vidas.
Como desarrollando de lo anterior, los ciudadanos de clase media de La Rioja y dentro de ésta, aquella que sin peinar canas, flotan en el individualismo/hedonismo, al ver perder su nivel económico y temer por su concepción de vida. ¿Qué harán y especialmente los más jóvenes?
Hipotéticos escenarios. Uno, influirán progresivamente entre los segmentos de trabajadores cualificados hoy votantes de la izquierda. Resultado posible. Incremento del porcentaje de abstencionistas en los comicios que se produzcan y progresivo desapego por lo solidario. Y dos, que los situados en el estadio de la clase media, hagan saber sin ningún tipo de preferencia ideológica inicial al PP o al PSOE, su fuerte determinación por un proteccionismo al que hoy no echaban en falta.
¿Por qué recurrirán a estas formaciones políticas? Porque estas capas de la sociedad hojaldrada están formadas, son contribuyentes, entienden lo que les está pasando y temen por su estatus. Los riesgos de no entenderles pasan por: automarginación del sistema democrático al no verse atendidos y/o convertirse en seguidores de aquella formación que les hable del “orden” y de la “autoridad”.


