
Mucho se ha debatido sobre los modelos de los partidos, el papel democrático a desarrollar por sus asociados, la interactividad con los electores y la importancia/tolerancia de tener sensibilidades diferentes dentro de las organizaciones. De ahí que me anime a apuntar lo siguiente.
[1] Desconocer que el tejido social y consiguientemente una parte de la ciudadanía más activa habla de “horizontalismo” sobre la base de impulsar una “democracia participativa”, “cooperación no jerárquica”, “autonomía”, “descentralización”, “autoorganización”, etc. y, constatar como los partidos siguen como si no pasara nada, o lo que es aún peor, dar la razón para luego ni puñetero caso. Nos lleva a estar lejanos de estos ACTIVISTAS sociales y próximos a la izquierda las más de las veces.
[2] Otro asunto que cada vez es más controvertido, es la invisibilidad que dan las Direcciones a los disidentes o simples opinantes que no tienen que estar necesariamente organizados dentro de una formación. Así y en aras de no dar ni una posibilidad al partido u organización social contrincante, los debates o sugerencias no propuestas desde la Dirección, suelen ser satanizadas, combatidas o ignoradas. Ello, lleva a un "cesarismo" e inevitable pensamiento uniformado/único.
Fijémosnos en el caso que se viene dando en Internet. Por ejemplo: Fundamentalmente los partidos entienden que la red tiene que ser como un mero lugar en el que se repitan las consignas emanadas por la Dirección. Postura que choca con los “ideales” de los internautas que han entendido este espacio como el lugar de las LIBERTADES. Así, podemos ver como desde los inventos del 2.0, y ahora con el ming, se enfrentan inevitablemente dos formas de entender la cibermilitancia.
Conclusión: O se entiende desde las Direcciones que la LIBERTAD de pensamiento es sagrada y se convive con una militancia abierta o seguiremos sin conectar con los ciberelectores.


