20/5/26

TAPAR LA KITCHEN. SIGAMOS DESHUMANIZANDO A LOS SOCIALISTAS

 

La imputación a Zapatero no resiste un asalto al Código Penal; es solo el enésimo artefacto de diseño manufacturado por la factoría político-mediático y judicial para limpiar los telediarios de la corrupción conservadora y los lazos con un partido fascista.

La maquinaria del fango no descansa, solo se sofistica. Justo cuando el desarrollo del juicio de la Kitchen se vuelve insostenible y los titulares de la derecha se ahogan entre los millones emparedados del exjefe de la UDEF en la Audiencia Nacional, la huelga de médicos que obvia las competencias a los gobiernos regionales, la Fiscalía del Tribunal de Cuentas propone archivar la denuncia contra el Gobierno de Ayuso por perdonar la deuda a Quirón y Ribera Salud, la Audiencia Nacional suspende la declaración como Lugar de Memoria Democrática de la sede de la Comunidad de Madrid  …, el conservadurismo judicial activa su infalible botón de emergencia. ¿La última genialidad del laboratorio? Imputar a José Luis Rodríguez Zapatero por un presunto tráfico de influencias relacionado con el rescate de Plus Ultra.

El despliegue de la UDEF posiblemente enfrentada a la siempre telegénica UCO ya tiene su foto y el telediario de las nueve ya tiene su ración de escándalo diario. Misión cumplida. Sin embargo, basta con encender la luz de la lógica jurídica para que el decorado de cartón piedra se desmorone por completo por pura gravedad legal.

El Código Penal es tozudo: para que exista el delito de tráfico de influencias (artículos 428 al 430), quien ejerce la presión debe ser obligatoriamente una autoridad o un funcionario público en ejercicio de sus funciones.

Zapatero abandonó la Moncloa en 2011 y hace quince años que dejó su acta de diputado. Hoy, en pleno 2026, es un ciudadano particular. Por más influencia política que se le presuponga, un civil desde el salón de su casa no gestiona el dinero público del BOE. La acusación, por tanto, nace muerta; es un analfabetismo legal voluntario que solo busca fabricar el titular de diseño: “Zapatero, imputado por blanqueo; la UDEF lanza un operativo”. La causa se caerá con todo el equipo en los tribunales, pero el impacto ya está en la calle.

La puntería cronológica de este operativo es de una precisión quirúrgica que roza el ridículo. Han mantenido el expediente Plus Ultra congelado durante cinco años para sacarlo a pasear precisamente hoy. Pero claro, esto no es una casualidad; es una profecía autocumplida que la oposición ya nos había anunciado con sospechosa clarividencia.

Llevamos meses escuchando al portavoz del PP, Miguel Tellado, advertir con sonrisa de suficiencia en sus comparecencias que “esto no va a parar” y que “no va a escampar” para el entorno de la Moncloa, teledirigiendo la atención hacia lo que los discos duros de la UCO o la UDEF estuvieran por revelar. Al mismo tiempo, portavoces como Ester Muñoz o la propia dirección de Génova han jugado al vaticinio preventivo, avisando en tertulias y ruedas de prensa de que la justicia estrechaba el cerco semanas antes de que un juez firmara la orden.

¿Qué dice el presidente del gobierno de La Rioja Gonzalo Capellán que el otro día con falsa sonrisa se codeaba en Madrid aplaudiendo la estrategia no tan exitosa electoral desarrollada en cuatro comunidades autónomas?

 

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