A Europa nos llegan los discursos del presidente de Canadá o del gobernador de California, Gavin Newsom, responsable de la cuarta economía del mundo, un dato que conviene subrayar.
Ante este escenario nazitrumpista, la Unión Europea debe decidir si quiere ser un verdadero cuarto espacio geopolítico global o resignarse a quedar emparedada entre Rusia, Estados Unidos y China.
Hay quienes apuestan con claridad por una soberanía estratégica europea frente a la ruptura del eje transatlántico. Y no les falta razón: solo una UE federal, con un Parlamento realmente empoderado que controle a un Ejecutivo fuerte, puede garantizar nuestro modelo social, democrático y nuestro modo de vida.

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