“Transformar
la sociedad para convertirla en una sociedad libre, igualitaria, solidaria y en
paz» es el primer mandato que recogen nuestros estatutos y no es una idea
cosmética. El cambio es nuestra raíz y razón de ser”. César Luena s. de
organización PSOE
Que quede claro que este miniartículo tiene
el fin de ayudar y no de incordiar pero, el s. de organización del PSOE ha
publicado un extenso artículo en el diario EL MUNDO -que en términos generales
me gusta-, pero que inexorablemente al no encontrar término alguno como Troyka,
economía, consumo o productividad, salvo error por mi parte, me hace
preguntarme: ¿Cómo se puede hacer posible una trasformación de tal calado si no
se democratiza lo económico?
Así que más pronto que tarde se hace
imprescindible conocer una batería de medidas que sean los pilares de esa
transformación o de lo contrario nuevamente estaremos donde nos han dejado los
ciudadanos.
Por otro lado, y partiendo de que estamos
dentro de la Unión Europea con unas normas claramente enfocadas a perpetuar el
sistema de un mundo globalizado, veo muy difícil que los líderes socialdemócratas
se enfrenten al capital y a la denominada Troyka para realmente hacer de este
espacio de libertades formales, un lugar donde la ciudadanía no sea meramente
un número y poco más. ¿En que quedó aquello de la cohesión económica y social? … en la destrucción del multiforme Estado de
Bienestar europeo.
Apostar a que todo el cambio futuro sea en
pos de una regeneración que vaya más allá de palabras vacías y una vez
conquistada la credibilidad perdida ante nuestro electorado, al supuesto de que
el PSOE gobernará desde la sensibilidad, abriéndose y escuchando a la sociedad
española, me parece bien pero cuanto mejor proponer alternativas claras,
medibles y concisas desde ya. Ese será el camino que ha de centrarnos para ser
el motor indispensable de la izquierda española.
Yo, de momento me quedo con aquello de Jean
Jacques Rousseau “La igualdad de la riqueza debe consistir en que ningún
ciudadano sea tan opulento que pueda comprar a otro y ninguno tan pobre que vea
la necesidad de venderse”.